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Estudio de Casos

Accidente automovilístico

El demandante era un policía de 33 años de edad, que iba como pasajero en un carro de patrulla que respondía a un robo en progreso cuando chocó con otro carro en una intersección en el Bronx. El demandante que sufrió daño cerebral severo en el accidente no podía recordar lo ocurrido. De igual forma, el conductor del carro de patrulla no tenía ningún recuerdo del accidente a causa del daño cerebral. Los dos pasajeros del otro carro murieron. Al principio, el caso contra la ciudad no parecía ser muy prometedor ya que los tres testigos entrevistados para el informe de policía dijeron que el conductor civil (que carecía de la cobertura de un seguro adecuado) se pasó la luz roja a alta velocidad, y que el carro de patrulla tenía luz verde y se movía más lentamente. Para empeorar la situación, el informe de autopsia reveló que el conductor civil tenía un contenido de alcohol en la sangre de 0.10.

El caso fue manejado por Dallin Fuchs, quien lo llevó a juicio. Encontró otros testigos que aseguraron que había sido el carro de la policía el que se había pasado la luz roja. Por medio de un contrainterrogatorio, desacreditó a dos de los tres testigos del reporte de la policía, logrando que admitieran que en realidad ellos no habían visto en qué color se encontraba la luz cuando ocurrió el accidente. El Sr. Fuchs prevaleció también en el tercer testigo para que éste admitiera que solamente había asumido que el carro civil tenía la luz roja, basándose en lo que él había observado en una intersección anterior.

Finalmente el Sr. Fuchs pidió al jurado rechazar el argumento de la ciudad, el cual se basaba en que el carro de la policía, que se encontraba respondiendo a un robo a las 5:00 a.m., estaba viajando tan sólo a 10 millas por hora en el momento del accidente. El jurado regresó con un veredicto, asignando el 100 por ciento de la responsabilidad sobre el conductor del carro de la policía de la cuidad y $3.2 millones de dólares en compensación para el demandante, un resultado aún más impresionante dado el hecho de que un carro de la policía respondiendo a una emergencia está exento de muchas leyes de tránsito.

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Accidente de la construcción

El demandante era un pintor de puentes que se cayó desde 40 pies, fracturándose el fémur mientras pintaba un puente. Dallin Fuchs, quien realizó el proceso del caso, entabló una demanda contra el dueño del puente bajo la Sección 240(1) de la Ley del Trabajo [Labor Law Section 240(1)], la cual sostiene que el dueño de un lugar en construcción responde en forma incondicional al no proporcionar los dispositivos de seguridad adecuados. El tribunal de primera instancia rechazó la moción del Sr. Fuchs por fallo sumarial sobre la responsabilidad. El Sr. Fuchs apeló la decisión y ganó en el tribunal de segunda instancia. El caso presentó otros desafíos sobre los daños causados, ya que, en el momento en que se produjo el accidente hacía 10 años que el demandante tenía el virus del SIDA y 20 años que fumaba en promedio un paquete de cigarrillos al día. Por esta razón, los abogados defensores del caso argumentaban que, combinando estas dos características, su expectativa de vida laboral se reducía a sólo 7 años. En el juicio, el Sr. Fuchs puso en la banca de los testigos a un conocido experto en enfermedades infecciosas, quien dio testimonio de que la combinación de terapias anti-retrovirales había reducido la carga viral del demandante hasta el punto en el cual ya no era susceptible a las enfermedades oportunistas que caracterizan al virus del SIDA, y que podía tener la expectativa de llevar una vida y una rutina laboral normal. El jurado falló que el demandante tenía una expectativa de vida normal de 25 años, y le otorgó $2.48 millones de dólares.

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Accidentes causados por locales defectuosos

La demandante era la esposa de un detective, quien había sido atropellado por un autobús y se encontraba en la unidad de cuidados intensivos de un hospital. Ella decidió salir a buscar la cena para las enfermeras de la unidad de cuidados intensivos a un restaurante cercano. En el momento en que ella salía del restaurante, resbaló sobre hielo y se quebró el tobillo. Este fue un caso desafiante porque la demandante no podía recordar exactamente lo que le había sucedido. De hecho, la compañía de seguros nunca ofreció realizar un arreglo extrajudicial por algún monto. Jonny Kool, quien manejó el caso, pudo reconstruir el accidente para constatar que había unas plantas fuera del restaurante de donde el agua se había salido y que dicha agua se había aunado en frente del restaurante, congelándose y formando una “lámina de hielo”. El Sr. Kool también pudo demostrar que la demandante se encontraba en una situación bastante complicada por su lesión ya que ella debía cuidar de su esposo, quien había quedado parapléjico debido al accidente con el autobús. El jurado otorgó un veredicto a favor por $750,000 de dólares.

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Muerte injustificada

Un ama de casa fue golpeada y muerta por un autobús de la ciudad de Nueva York mientras caminaba por Kissena Boulevard en Queens, Nueva York. La mujer fallecida, quien tenía 30 años de edad cuando murió, dejó atrás a su esposo y a dos niños pequeños. Ella quedó tendida bajo el autobús y fue arrastrada aproximadamente 340 pies. Su pierna se desgarró y murió en el lugar del accidente. El caso fue difícil porque no hubo testigos visuales. Las autoridades de tránsito declararon que en el momento en que fue golpeada, la mujer fallecida se había resbalado y se encontraba tendida boca abajo sobre el suelo justo en el punto ciego del conductor del autobús. Dallin Fuchs, quien manejó el caso, argumentó que por el contrario, la mujer se encontraba de pie y sobre el cruce de peatones en el momento en que fue golpeada, y que el conductor del autobús no estaba prestando atención. El Sr. Fuchs probó su caso en el juicio, afirmando que el conductor del autobús estaba trabajando horarios extremadamente largos y que no podía recordar muchos detalles sobre el lugar del accidente. El jurado le otorgó a la familia de la mujer fallecida $5.05 millones de dólares, incluyendo $2.4 millones por cada uno de sus hijos. El veredicto por la pérdida de la orientación maternal para cada hijo excedió a cualquiera de los otros veredictos que hayan sido sostenidos hasta la fecha sobre una apelación por cualquier corte de apelación del estado de Nueva York.

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Negligencia profesional médica #1

La demandante era una mujer de 39 años de edad, que trabajaba a tiempo parcial como ayudante de salud en casa y quien era la madre de tres niños pequeños que fue al Brooklyn Hospital Center porque tenía dolores en el pecho. Un internista le diagnosticó una conmoción séptica causada por una infección estomacal y le ordenó líquidos intravenosos. Pero ella no tenía una infección estomacal, sino una falla congestiva del corazón, la cual llevó a que sus pulmones se llenaran de líquidos. Se le debería haber recetado diuréticos y medicinas para el corazón con el fin de evacuar el líquido que ya estaba en sus pulmones. En lugar de eso, el hospital bombeó más líquidos dentro de su cuerpo, y ella murió en una forma terrible, básicamente ahogada en sus propios líquidos. Queller Fischer argumentó negligencia de parte del hospital y del médico que diagnosticó a la mujer, ya que los rayos X tomados mostraban el líquido alrededor de sus pulmones y un corazón agrandado. Los abogados de la defensa negaron cualquier responsabilidad, alegando que la demandante ya estaba enferma y a punto de morir en el momento en que llegó al hospital. Después de dos semanas de juicio, el jurado otorgó a la masa hereditaria [estate] de la mujer fallecida $46 millones de dólares.

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Negligencia profesional médica #2

El demandante era un niño de ocho meses de edad que fue llevado a la Sala de Emergencia del Queens General Hospital porque padecía de una infección en el oído y de fiebre. Su temperatura había alcanzado los 105 grados y tenía escalofríos antes de ser ingresado en el hospital. El personal médico supuso que se trataba de un ataque convulsivo. Decidieron realizar en el niño un procedimiento de punción lumbar con el fin de descartar una meningitis espinal. Durante el procedimiento de punción lumbar, el enfermero le volteó la cabeza de tal manera que cortó el suministro de aire a su tráquea. En cinco minutos, pasó de ser un niño saludable y normal a ser un niño con daño cerebral severo, con retardo mental y cuadrapléjico. El hospital negó cualquier acto de negligencia, asegurando que el niño había sufrido un paro cardíaco repentino que no tenía ninguna relación con el procedimiento de punción lumbar. El hospital ofreció a la familia un arreglo extrajudicial por $2.5 millones, incluyendo un millón por los costos médicos incurridos previamente. Queller Fisher rechazó la oferta y llevó el caso a juicio. El jurado otorgó al niño y a su familia $27.5 millones de dólares.

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Negligencia profesional médica #3

El demandante era un estudiante universitario de 22 años de edad de una adinerada familia en el Perú, que se encontraba en Nueva York recuperándose después de una cirugía facial, en el momento en que acudió a la sala de emergencias del Hospital de Nueva York [New York Hospital] con quejas de fiebre y dolor de cabeza. El hospital decidió realizarle un procedimiento de punción lumbar para descartar una meningitis. La respiración del demandante se volvió irregular durante el procedimiento, pero los médicos no hicieron nada para normalizar su respiración durante un periodo de dos horas. Cuando finalmente decidieron insertarle un tubo traqueal, lo hicieron en forma equivocada, llevando a que el joven sufriera daño cerebral severo debido a la falta de oxígeno. Desde ese momento el joven necesita de atención y cuidado en forma constante. El hospital negó la negligencia, alegando que la lesión de daños cerebrales había sido el resultado de la enfermedad que el demandante tenía y que le había causado el dolor de cabeza y la fiebre. Nunca se presentó una oferta para realizar un arreglo extrajudicial del caso. El abogado de Queller Fisher, el Sr. Kevin McDonald, llevó el caso a juicio. Después de un juicio que duró una semana, el jurado otorgó al joven $46 millones de dólares.

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Discriminación en el empleo

La demandante era una mujer afro-americana de Seattle quien asistía a la escuela nocturna en el Baruch College y que había presentado una solicitud para un trabajo diurno como recepcionista en las oficinas de una gran cadena de tiendas por departamento. Se le pidió que fuera a una entrevista, y participó en una serie de entrevistas en la compañía, pero no consiguió el empleo. Cuando ella llamó para preguntar la razón por la cual no había sido contratada (buscaba orientación para ver cómo podía mejorar sus habilidades en las entrevistas), para su sorpresa le dijeron: “Es porque usted es de la raza negra”. El empleado que debía investigar a los solicitantes del empleo había sido advertido por su jefe: “No empleamos a personas de la raza negra en las oficinas corporativas. Así que, si escucha el acento de una persona de la raza negra o de un hispano, dígale que la posición ya fue tomada”. En el transcurso de su investigación, Alan Serrin quien manejó el caso, descubrió que la compañía no solamente estaba aplicando la discriminación en sus procedimientos de contratación, sino que estaba mintiendo con respecto al porcentaje de empleados que pertenecían a los grupos minoritarios en sus registros a la Comisión de Igualdad en las Oportunidades de Empleo [Equal Employment Opportunity Commision]. El Sr. Serrin descubrió además que los altos ejecutivos de la compañía estaban desfalcando millones de dólares en efectivo. Alan se aprovechó de todas estas pruebas para llegar a un arreglo extrajudicial por $400,000 dólares en nombre de la demandante, un monto superior en gran proporción a lo que sería el monto normal para un caso como éste.

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